Elecciones de 2018. Oportunidad para poner fin al ciclo de la hegemonía neoliberal en México 1 ¡Es el modelo!


Hegemonía neoliberal y crisis política



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Hegemonía neoliberal y crisis política

En México a diferencia de otros países, la facción neoliberal no provino del surgimiento de una derecha política de oposición al dominio del partido hegemónico desde 1929; sino que surgió desde sus propias estructuras como una consecuencia de las crisis económicas de la década de los 70 del siglo pasado y que tomó el poder a partir de 1982, y luego prosiguió en el poder entre 2000 y 2012, bajo las presidencias del partido conservador (PAN) y opositor al PRI históricamente. En la práctica se ha tratado de una fuerza igualmente propulsora de las políticas neoliberales. Con el arribo del presidente Enrique Peña Nieto, nuevamente el PRI volvió al poder en 2012 y las políticas de desnacionalización de la economía mexicana se profundizaron. La legitimidad del dominio de todas estas facciones neoliberales se ha logrado bajo la imposición de fraudes políticos en las elecciones de 1988 y 2006 y mediante el uso indiscriminado de los medios electrónicos (se le llamó el primer tele-presidente) y el dinero para la compra de votos, especialmente en las zonas pobres y marginadas de México en la elección de 2012 para entronizar a Peña Nieto en la presidencia.

Las últimas elecciones en el país del 5 de junio de 2016 y las del 4 de junio de 2017 señalan los cambios políticos que han continuado, -especialmente el descenso del poder del PRI y el ascenso de la nueva fuerza electoral de Morena-, pero a la vez subrayan los viejos y al parecer permanentes problemas de la democracia al estilo mexicano (democracia simbólica). En las elecciones de 2016 fueron para elegir 12 gobiernos estatales y 60 de representantes, de 100, para la integración de la Asamblea Constituyente de la ciudad de México, encargada de redactar su nueva constitución, una vez que fue declarada entidad federativa a principios de 2016, arrojaron resultados que han sido consistentes con la historia de esta crisis política permanente en el país. En la elección del 2017 fueron para elegir tres gubernaturas, entre ellas, la del Estado de México y Coahuila que han estado bajo el dominio priista desde los tiempos del origen del PRI.

Lo destacable de la elección de 2016 fue la pérdida del PRI de 7 gubernaturas, cuatro de ellas bajo su dominio desde hacía 86 años (Veracruz, Quintana Roo, Durango y Tamaulipas). Así, sólo quedan sin alternancia política y todavía bajo el predominio priista, los estados de Campeche, Coahuila, Colima, Hidalgo y el Estado de México. El PAN obtuvo el triunfo en estas 7 gubernaturas, y en tres de ellas bajo la fórmula de alianza con el PRD (Veracruz, Puebla, y Quintana Roo). El PRD, no obtuvo ningún triunfo directo y vio reducido el porcentaje de su votación a escala nacional. Debemos recordar que en las elecciones presidenciales de 2006 y 2012 había sido la segunda fuerza política a nivel nacional, arrastrado por el liderazgo y candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, desde el arribo de la facción de los “chuchos” en el 2008, el PRD pasó a ser parte integrante, -sobre todo a partir del llamado “Pacto por México”- del nuevo grupo hegemónico que hicieron posible continuar con las reformas neoliberales relativas al petróleo y a la educación, llevadas a cabo por el presidente Peña Nieto. Por otro lado, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), la nueva fuerza política creada por López Obrador, y registrado como partido político en 2014, continuó su ascenso político y electoral. Desde su fundación, está desplazando al PRD en la ciudad de México. En las elecciones de 2015 Morena obtuvo el triunfo en 5 delegaciones y en la designación de los representantes a la Asamblea Constituyente fue la organización que recibió más votos. En otros estados como Zacatecas, Veracruz y Oaxaca su votación lo llevó a contender como segunda fuerza electoral y así sucede en general en casi todo el sur del país.

Lo más destacable en las elecciones de 2017 fue el triunfo de la coalición del PRI en el Estado de México y Coahuila. Sin embargo, en el Estado de México se llevaron a cabo toda una serie de maniobras, como entregas de tarjetas, acarreos, bloqueo de votos independientes y falsificación de actas. Aun así, Morena obtuvo una copiosa votación en este Estado, lo que perfila a la CDMX y el Estado de México como el eje central de López Obrador en la elección presidencial del primero de julio de 2018. En Coahuila, el triunfo priista igualmente se dio en medio de serias acusaciones sobre la falsificación de actas, con la complacencia de las autoridades electorales locales.

Por lo tanto, se puede vislumbrar un escenario de lucha en las elecciones presidenciales de este año, en el que Morena con López Obrador, volverá a ser uno de los polos de competencia, recordando que tanto en 2006 y 2012 fue el candidato más serio a la hegemonía neoliberal de este país. 6 Quedará por dilucidarse las formas y estrategias en que estos grupos neoliberales se cohesionarán y decidirán enfrentar por tercera ocasión al político tabasqueño. 7 Estas últimas elecciones volvieron a mostrar la patología de la política mexicana: campañas sucias, denuncias de compra de votos, dilapidación de recursos, corrupción; y sobre todo, una clase política regional en busca de las nuevas oportunidades que abre la pérdida del viejo centralismo político en plena decadencia. En consecuencia, la estrategia de elaborar un nuevo fraude electoral en las elecciones presidenciales de 1 de julio de 2018 para mantener la hegemonía neoliberal será una posibilidad muy cercana, ya que su grupo dirigente es muy corrupto y tienen el control de las principales piezas del sistema electoral.

El PRI sufre el síndrome de los carteles de la droga, que una vez que son debilitados y sus líderes apresados, surgen nuevas células para recomponer el vacío dejado y hacerse del poder regional del crimen organizado. 8 La vieja pirámide priista, parece no contar ya con los resortes necesarios para incidir sobre todo en los procesos políticos regionales. Así, viejos expriistas pasan a ser candidatos locales bajo el amparo de otras fuerzas políticas de oposición, como en Veracruz, o bajo la bandera de “independientes”, como en el caso de Nuevo León. El PAN y otras fuerzas políticas se nutren a su vez de políticos llegados bajo el cobijo de grupos locales de poder. Por otro lado, la cauda de empresarios llegados a la política continúa siendo uno de los fenómenos de este proceso desde la llegada de los neopanistas de la década de los 80 del siglo pasado. El PRD se encuentra sumido en una profunda crisis política desde 2012 en la que los “chuchos” iniciaron la alianza con Peña Nieto y finalmente aliarse con el abanderado del PAN para contender en la elección presidencial de 2018. Lo que es notable, prácticamente en todos los casos, es la ausencia de candidatos con genuina tradición democrática y de verdaderos proyectos para el desarrollo del país.9 Por consiguiente, la pobreza y marginación siguen gravitando sobre la órbita política del país, como fuente barata de votos. Además de que no se asoma un verdadero cambio democrático en el país.

La serie de reformas impuestas bajo la presidencia de Peña Nieta, pero especialmente la educativa (en realidad una reforma laboral y administrativa), ha traído al país graves rupturas en un sector fundamental, como es el magisterio del país, que ha mantenido una serie de protestas en demanda de un diálogo y poder encauzar dicha reforma con el punto de vista de los maestros del país. Debemos recordar que en pasado, los maestros fueron una fuente importante de votos del PRI y que estas rupturas deben añadirse a todas las demás que se han sucedido en el país desde 1982 y que han, y siguen provocando, escisiones sociales y políticas muy delicadas, y que se encuentran en el fondo de todos los problemas actuales. Las reformas neoliberales así, deben verse también como poderosos catalizadores del desorden y la pérdida de estabilidad en el país.



Las clases dirigentes de este país, están lejos de ser instrumentos para la transformación democrática de este país. Por otro lado, han sido incapaces de lograr un desarrollo económico decoroso que permita a millones de mexicanos salir de la pobreza. La impunidad, el cinismo y la gigantesca corrupción que asolan a este país, son parte de su propia decadencia y descomposición, fenómenos que se ciernen sobre la cantidad de conflictos de todo tipo que se aceleran en estos años como horizonte de grandes peligros y oportunidades.

1 Muchas de las ideas de este artículo se encuentran desarrolladas con mayor amplitud en el capítulo 5 de mi libro “La formación del sistema político mexicano. De la hegemonía revolucionaria a la hegemonía neoliberal”, así como en el escrito “Transiciones hegemónicas en México. Crisis y modelos económicos: del nacionalismo revolucionario al neoliberalismo” de próxima publicación.

2 El escultor y pintor Federico Silva ha caracterizado a esta clase política como “los destructores de México [que] perseveran en su esfuerzo tenaz con el aplauso de los compradores de afuera; el subsuelo ya no pertenece a México, está en rebaja. Pueden venir compradores de todo el mundo. No se hubieran atrevido a decir que la fuerza de México está en el Ejército y el Gobierno. No se hubieran atrevido a enviar a Oaxaca a las fuerzas militares y policiales para interrumpir las danzas de San Mateo del Mar en el Istmo de Tehuantepec, para combatir a los maestros y terminar con la última fuerza que perdura de la Revolución Mexicana. Arrebatan por la fuerza lo que pertenece a los maestros: dignidad, soberanía, sus derechos abriendo la educación al mercado”. Discurso al recibir la medalla Bellas Artes 2016, La Jornada, 9 de octubre de 2016.

3 Amnistía Internacional, La Jornada, 22 de febrero de 2018. Uno de los casos más brutales de este sexenio fue la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en la noche del 26 de septiembre de 2014.

4 Desde 1982 hasta principios de 2018 se realizaron más del 70% de las reformas a la Constitución desde su concepción en 1917 (486 modificaciones) y en especial en el sexenio del presidente Peña Nieto se hicieron el mayor número; 147 reformas. Todas estas reformas neoliberales han modificado completamente el sentido original de la Constitución de 1917 de buscar la protección y bienestar de los campesinos, trabajadores urbanos, y revertir el papel del Estado como fuente principal del resguardo de los bienes nacionales.

5 Pedro Aspe Armella, “El camino mexicano de la transformación económica”, México, Fondo de Cultura Económica., 1993, p,135.

6 Morena y su líder López Obrador deben ser caracterizados más que como un grupo de izquierda tradicional, como representantes de una burguesía nacionalista. Sin embargo, su proyecto se presenta como la alternativa para iniciar un giro a las principales calamidades que afectan al país y quizá dar los primeros pasos para revertir los graves daños sociales que el modelo económico neoliberal le ha provocado al país.

7 El PRI redujo la votación obtenida entre las elecciones del 2015 a estas del 2016 del 32.7% al 30.3%.. El PAN la aumento del 20.4% al 30.0%. Morena de un 8.85% al 13.5% y el PRD redujo su votación del 8.22% al 7.74% . La Jornada, 13 de junio de 2016.

8 Según Edgardo Buscaglia, un experto en asuntos del crimen organizado, entre el 80% y 90% de los fondos que utilizan los candidatos de todos los partidos es ilegal. Añade que la corrupción y delincuencia organizada en México, nace de la corrupción político-electoral. Declaraciones en el portal de Aristegui Noticias, 5 de junio de 2016.

9 Destaca el caso de la precandidata María Jesús Patricio (Mari Chuy) –representante del Concejo Indígena de Gobierno - como un soplo de dignidad en este país de oportunismo político y decadencia.


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