Elecciones de 2018. Oportunidad para poner fin al ciclo de la hegemonía neoliberal en México 1 ¡Es el modelo!


La hegemonía neoliberal y la crisis social de México



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La hegemonía neoliberal y la crisis social de México

Durante la década de los años 70, la clase política mexicana se transformó y de ella surgiría la facción neoliberal que tomaría el poder con el arribo del presidente Miguel de la Madrid Hurtado en 1982, y que prácticamente ha gobernado a México desde entonces, tanto bajo la égida del PRI hasta el año 2000, y luego bajo la bandera del Partido Acción Nacional, de origen conservador y opositor tradicional al programa de la revolución mexicana desde su fundación en 1938, con los presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón entre el año 2000 y 2012, año en el que regresó a la presidencia de nuevo el PRI con Enrique Peña Nieto.

Esta facción neoliberal surgió fundamentalmente de las estructuras económicas del Estado mexicano, tanto de la Secretaría de Hacienda y la Secretaría de Programación y Presupuesto, así como del Banco de México. Esta facción asumió el control del Estado desde la crisis financiera de 1982 y fue revirtiendo paso a paso el programa de la revolución mexicana que marcaba la Constitución de 1917, hasta la época contemporánea en una serie de reformas económicas sucesivas e implementadas aún bajo el paraguas del PAN cuando este partido estuvo en el poder. 4

Esta clase política se ha integrado fundamentalmente de profesionales; la mayoría con estudios de posgrado en Estados Unidos, en instituciones académicas que han proyectado las teorías económicas del neoliberalismo que se han activado prácticamente en todo el planeta. Así, este nuevo grupo de dirigentes neoliberales, en lugar de resolver los problemas que se habían manifestado en el anterior modelo de sustitución de importación, con la creación de una industrialización endógena con énfasis en las industrias de capital, y buscar el desarrollo de las nuevas industrias del conocimiento que estaban por surgir, optó por un modelo totalmente diferente, dando un giro a los viejos postulados del nacionalismo industrializador de la etapa anterior. En su lugar, esta nueva fracción hegemónica puso en marcha una serie de políticas que en resumidas cuentas significaban restricciones presupuestales del gasto público muy severas, incremento de los precios y tarifas del sector público, y abrir la economía mexicana a la inversión extranjera y el comercio mundial- principalmente con el mercado de los Estados Unidos.

El gobierno mexicano adopto con Miguel de la Madrid la estrategia del “realismo económico” que significaba un cambio importante en las asignaciones y tareas económicas del Estado y se inició la política de apertura, la promoción de la inversión extranjera y el desmantelamiento gradual del sistema proteccionista. En 1985 México ingreso al GATT lo que fue un estímulo para sus políticas de liberalización económica. Como resultado de esta crisis, la década de los 80 se considera una década perdida para el crecimiento de México, ya que prácticamente el país quedo estancado económicamente, sufriendo una fuerte inflación y con el problema de endeudamiento todavía gravitando sobre la economía del país. Entre 1983 y 1988 la tasa de crecimiento del PIB fue de 0.34%, mientras que la tasa de inflación en 1987 ascendió a cerca de 160%.

Sin embargo, estos grupos políticos neoliberales fueron confrontados seriamente en las elecciones de 1988, por el Frente Democrático Nacional, que unió a los grupos progresistas del propio PRI y a las más importantes agrupaciones de izquierda del país. Su candidato a la presidencia fue precisamente el hijo del general Cárdenas, -Cuauhtémoc Cárdenas- quién obtuvo un gran respaldo popular. Este Frente fue vencido por medio de un gran fraude electoral, que haría permanecer en el poder a esta nueva fracción neoliberal y corrupta en México por las siguientes décadas, utilizando esos mismos instrumentos en la elecciones de 2006 y en las elecciones de 2012 en contra de coaliciones políticas que propugnaban por reorientar el modelo económico neoliberal hacia un crecimiento mayor de la economía con énfasis en el aumento del empleo, salarios y el mejoramiento de la distribución de la riqueza.

Las políticas económicas aplicadas después de 1988 vinieron a profundizar este modelo, con el mantenimiento de la política monetaria restrictiva, frenando los aumentos salariales y estableciendo una política para privatizar las empresas del Estado, llamadas no estratégicas. Un factor muy importante consistió en la creación de nuevos instrumentos financieros así como el reforzamiento de los intermediarios financieros y la privatización de la banca, que había sido nacionalizada en 1982. La aplicación de estas políticas, además de la disciplina fiscal y la apertura comercial, fueron las medidas estructurales más importantes de esos años.

A pesar de lo que se había dicho sobre el futuro brillante del crecimiento económico, calculado en que el PIB crecería a un promedio anual del 6.6% 5 estas políticas llevaron al país a una nueva crisis monumental. En la tercera semana de diciembre del año 1994 la moneda mexicana inició una pérdida de su valor frente al dólar que alcanzó más del 100% en los primeros meses de 1995. Fue una devaluación terrible de toda la economía mexicana y las afectaciones a empresas e individuos fue también muy grande. Los efectos de esta crisis se sintieron en todos los mercados financieros mundiales; se le llamó “efecto tequila”, y tuvo consecuencias importantes posteriormente en otras regiones del mundo; en especial Argentina y Brasil fueron países que resintieron más la crisis de México. Esta nueva crisis mexicana fue tan grave que el propio presidente Clinton intervino directamente para realizar un rescate financiero a México de más de 50 mil millones de dólares.

Ese año de 1994 es muy recordado en México por toda una serie de acontecimientos que sucedieron en el país. En enero se puso en acción el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y al mismo tiempo hubo un levantamiento de indígenas en el sur de México por conducto del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). En marzo fue asesinado el candidato presidencial del PRI, que como hemos dicho fue el partido que gobernó México hasta el año 2000. La economía mostraba signos de decaimiento y finalmente en diciembre la devaluación de la moneda fue el principio de una gran crisis financiera de México. En 1995 el PIB tuvo una caída del -6.2% y la deuda externa de México pasó de 128 mil millones de dólares en 1994 a 158 mil millones de dólares en 1995. Por otro lado, el rescate financiero por medio del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA) le costaría al país una cantidad equivalente al casi el 15% del PIB. Estos fenómenos financieros de esa época tuvieron un significado muy importante en la práctica ya que la economía mexicana un pudo contar con suficientes capitales domésticos para destinarlos al sistema productivo y ha sido uno de los factores que explican el bajo crecimiento de todas estas décadas.

Por otro lado, el bajo crecimiento de la década perdida y las crisis financieras fueron un elemento central para abrir las negociaciones del Tratado de Libre Comercio en América del Norte a fines de 1989 y principios de 1990 con los Estados Unidos. Este Tratado serviría para atraer fondos de inversión productiva y canalizar las exportaciones mexicanas al mercado de Estados Unidos. Los descensos salariales continuos y la idea de que la apertura comercial y el sistema maquilador serían un factor del desarrollo del país fueron elementos centrales de esta estrategia. Tampoco el TLCAN trajo las promesas de convertir a México en una potencia económica y lo que se logro fue una mayor extranjerización de la economía mexicana; una caída del bienestar de los campesinos y los trabajadores urbanos, mayor crecimiento de la economía informal y la migración de 12 millones de mexicanos a los Estados Unidos en una década.

Posteriormente la crisis mundial de 2007-2008 repercutió en México de manera aguda. Como consecuencia de esta crisis, México sufrió otra fuerte gran caída del PIB; de -6.5% en el 2009. Este descenso del PIB de México en el 2009 es considerada la peor desde el año de 1932. Además fue la economía que obtuvo la caída más severa en todo el continente de América Latina. Como hemos indicado anteriormente, la economía mexicana ha venido creciendo a pasos muy moderados en los últimos años y su dependencia de la economía de los Estados Unidos es muy marcada, por lo que la crisis de este país tuvo un efecto muy grande en la economía mexicana. La pérdida de empleos sólo en el año del 2009 fue calculada en 735,000 trabajadores y el crecimiento de la informalidad creció a uno de sus mayores niveles, alcanzando a dos de cada tres mexicanos en edad de trabajar. Además las remesas de los inmigrantes mexicanos que laboran en los Estados Unidos cayeron un 12% en ese año. Finalmente el número de mexicanos viviendo debajo del límite de pobreza aumentó de 44.7 a 50.6 millones. Es decir, para México, esta crisis significó una verdadera catástrofe que junto a la de 1982 y la de 1995 pasan a formar una cadena de descalabros que se transfirieron a los hombros de la población mexicana.

Como ya hemos señalado, entre 2000 y 2012 gobernaron en México, presidentes salidos de las filas del partido conservador histórico de México, el Partido Acción Nacional (PAN). Lo hicieron de manera que en los hechos continuaron las reformas neoliberales. En el año 2006 el presidente Calderón agregó a estas políticas, la guerra al narcotráfico lo que vino a ensangrentar a México, en una espiral que hoy todavía sigue en marcha, con miles de homicidios, desaparecidos y masacres en varios municipios del país.

México fue muy afectado por esta crisis mundial debido a su enorme dependencia de la economía de los Estados Unidos. Además se debe tomar en cuenta el hecho de que las ventajas comerciales del TLCAN en el mercado de Estados Unidos estaban ya desapareciendo, y no sólo tendrá que enfrentar a los productos chinos en ese mercado, sino a los provenientes de otras economías emergentes. Los gobiernos de México desde las negociaciones del TLCAN colocaron como su eje estratégico el concepto de política comercial en lugar de subordinar ésta a una política de desarrollo, exactamente al contrario de lo que hicieron todas las economías en el Este de Asia. Una estrategia de exportación sin capacidad de arrastre para las industrias locales sólo podría tener beneficios escasos, y eso es lo que ha pasado a los largo de todos estos años. Y como vamos a ver, esta crisis no hizo variar la aplicación de la políticas neoliberales; por el contrario, el nuevo gobierno priista que retomó el poder en 2012 iniciaría una nueva ronda de reformas, para profundizar la entrega de los recursos de la nación a los agentes privados nacionales y extranjeros.

Con el regreso del PRI a la presidencia en 2012 las reformas neoliberales se profundizaron, en las áreas de la educación, trabajo, finanzas, fiscal, telecomunicaciones y la más importante; la reforma que permite el ingreso de compañías privadas en la explotación de hidrocarburos, anteriormente una actividad exclusiva de la empresa petrolera estatal mexicana, PEMEX.

Como en el pasado, estas reformas se han hecho bajo la premisa de que aumentarían el crecimiento económico del país. El presidente Peña Nieto hizo la promesa en campaña de que la economía del país crecería entre el 5 y el 6% anual durante su sexenio. La realidad es que el PIB promedio anual del país durante estos primeros cinco años de la presidencia de Peña Nieto no ha sobrepasado el 2.5%. Además, este desarrollo económico neoliberal sigue manteniendo altos niveles de pobreza y marginación en todo el país, con crecimientos explosivos de la economía informal,- como consecuencia de la cadena de crisis económicas- con cerca del 60% de la población ocupada en trabajos no formales y con una contribución decreciente al PIB en los últimos años. Por otro lado, la desigualdad social, un mal endémico de México, ha aumentado y se considera que es el país más desigual dentro de la OCDE. Igualmente, los salarios pagados a los trabajadores son los más bajos no sólo dentro de la OCDE, sino de toda América Latina. Incluso los salarios mexicanos son ahora más bajos que los que se pagan en China y este es uno de los elementos de fuerte atracción para que las empresas extranjeras manufactureras vengan a producir a México, y luego exporten preeminentemente al mercado de Estados Unidos, con costos muy reducidos por el subsidio que dan así los trabajadores mexicanos. La participación de los salarios en el total del ingreso del país descendieron del 42.6 % en 1981 al 32.2% en 2016. Este factor de salarios reales decrecientes tiene un fuerte impacto en la formación y dinámica del mercado interno en México.



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