Análisis Crítico de la Realidad Venezolana Integrante



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Republica Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular Para la Educación

Instituto Universitario de Tecnología Agro Industrial

San Cristóbal estado Táchira



Análisis Crítico de la Realidad Venezolana

Integrante

Alvaro Roblez

C .l:2068701

San Cristóbal junio del 2010



Colonización española de América

La colonial sigue siendo materia de debate entre estudiosos de la historia venezolana. Para la mayoría de los historiadores la conquista termina a mediados del siglo XVI con la administración directa de Venezuela por la Monarquía Española tras la rescisión de la capitulación para el poblamiento de la región otorgado a los Welser y la fundación de importantes ciudades como Coro, El Tocuyo y Caracas.

Una periodización que tome en cuenta lo político prolongaría la época colonial hasta 1821 en parte de Venezuela y hasta 1823 en las provincias de Maracaibo y Coro así como en la ciudad de Puerto Cabello.

Durante la época colonial se forman las bases de lo que sería más adelante la nación venezolana: la mezcla de las culturas española, indígena y africana; la adopción del cristianismo, la delimitación de la colonia y su organización territorial que culminaría en la creación de la Capitanía General.

Es importante destacar que al terminar el periodo que se considera de la conquista solamente el noroccidente del país se encuentra en poder de los españoles permaneciendo vastas áreas en el oriente, sur y occidente del país en poder de los indígenas y prolongándose los encuentros violentos entre colonizadores e indígenas así como la fundación de ciudades hasta bien entrado el siglo XVIII.

A finales de dicho siglo, la sociedad colonial entra en crisis y se producen los primeros movimientos independentistas que preludian la emancipación de la colonia.

La conquista y colonización del territorio de Venezuela por los españoles, produjo cambios significativos en la estructura social, económica, religiosa, cultural y política de los aborígenes. Muchos de los grupos que habitaban este territorio a la llegada de los europeos, perdieron su independencia, quedando sometidos bajo condición de esclavos o vasallos de la corona. La mayoría de estos indígenas perecieron como consecuencia de las guerras, del trabajo forzado y de las enfermedades.

Otros huyeron hacia regiones inaccesibles fuera del alcance de los conquistadores, ocupando algunas áreas selváticas. Por otro lado, estos indígenas fueron desapareciendo como etnia al iniciarse el proceso de mestizaje con españoles y negros. Algunos de ellos, que lograron sobrevivir, se constituyeron en los antepasados de la población indígena actual. Ésta se estima en 307.576 personas, que integran alrededor de 45 pueblos ubicados en determinadas zonas de los estados Zulia, Apure, Bolívar, Anzoátegui, Monagas, Sucre, Amazonas y Delta Amacuro.

Estos pueblos se han reducido a unas pocas comunidades e incluso familias que tienden a desaparecer por enfermedades o extinción biológica. La mayoría de estos pueblos se encuentran ubicados en zonas fronterizas con Guayana, Brasil y Colombia, conservando sus condiciones y modo de vida tradicionales. Otros han migrado hacia los centros poblados rurales y urbanos, conformando barrios marginales indígenas.

Entre las principales comunidades que se pueden mencionar, están las siguientes: Wayúu, Barí, Yukpa, Paraujano, en el Estado Zulia; Piaroa, Yekwana, Yanomami, Baniva, en el Estado Amazonas; Pemón, Panare, en el Estado Bolívar; Warao en el Estado Delta Amacuro; Kariña, en el Estado Anzoátegui; Yaruro, Guahibo, en el Estado Apure.

Sin embargo, las comunidades indígenas venezolanas aún existentes han conservado las formas tradicionales de vida heredadas de sus antepasados precolombinos. Su principal fuente de alimentación la constituyen la pesca, la caza-recolección y una agricultura en la cual predomina el conuco.

En la actualidad, las disposiciones legales contenidas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, establecen desde el Artículo 119 al 126 todos los derechos y oportunidades que tienen los pueblos indígenas en todo el territorio nacional. Estos derechos han sido reconocidos internacionalmente como derechos específicos y ordinarios. Sobre esta base, los artículos referidos a los derechos de los indígenas reconocen ampliamente la existencia de los pueblos indígenas, sus formas de organización, culturas e idiomas propios, así como sus hábitats y los derechos originarios sobre la tierra que ancestral y tradicionalmente ocupan, ya que son indispensables para garantizar su continuidad biológica y sociocultural.



Organizaciones político administrativas de la Venezuela colonial

Primeros viajes exploratorios y la Gobernación de Coquivacoa 1502:Lo que sería con el tiempo Venezuela fue avistada y recorrida inicialmente en 1498 por Cristóbal Colón quien se acercó a las bocas del río Orinoco yendo desde las islas Canarias, y recorrió la costa desde la isla Trinidad hasta quizás el actual cabo de la Vela, en la península de la Guajira, al este de Colombia. Siendo ésta la primera vez que los europeos avistaban el continente, el almirante, al observar la variedad de flora y fauna, llamó a la zona "Tierra de Gracia", en clara alusión al Edén bíblico.

Viajes subsiguientes como el de Alonso de Ojeda, Diego de Lepe, Cristóbal Guerra y Alonso Niño. entre 1499 y 1502 delimitaron rápidamente dos porciones de territorio para hacer de ellos gobernaciones, y ejercer jurisdicción: la una desde las bocas del Orinoco hasta el "morro de Maracapana", actualmente en la ciudad de Puerto La Cruz, en la costa oriental de Venezuela, área que llegó a ser conocida como la Gobernación de Cumaná, y de allí en adelante costeando hasta el cabo de la Vela sería luego hacia 1528 la Gobernación de Venezuela o Gobernación de Coquivacoa.



Provincia de Venezuela 1527:Durante la conquista y colonización del territorio de Venezuela, se organizaron varias gobernaciones o provincias, sin continuidad en el tiempo, como las de Nueva Andalucía o Cumaná, Paria, Coriana, Coquivacoa, Gobernación de La Grita, Nueva Extremadura o Mérida, y la efímera de Barcelona, en 1636. Cabe señalar que las mismas funcionaban independientemente.

Las provincias de Caracas, Cumaná, Guayana y Maracaibo dependieron inicialmente de la Real Audiencia de Santo Domingo y luego de la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá o del Virreinato de la Nueva Granada, en diversas ocasiones, alternándose en esta función, sobre todo en el ámbito judicial, con la Real Audiencia de Santo Domingo, dependiente del Virreinato de la Nueva España.

La Provincia de Venezuela o Caracas, dependió siempre de la Real Audiencia de Santo Domingo, en la isla La Española, hasta 1718, cuando el nuevo régimen borbónico en España, por Real Cédula la hizo depender en adelante del recién creado Virreinato de Nueva Granada. Se independiza de nuevo de este Virreinato de la Nueva Granada en el año 1742. Treinta años después se le anexan los territorios de las provincias de Maracaibo, Guayana, Cumaná, dependientes del Virreinato de la Nueva Granada, la provincia de Trinidad, dependiente de Santo Domingo y Margarita, dependiente de la Corona Española, para formar la Capitanía General de Venezuela, con capital en la ciudad de Santiago de León de Caracas, por Real Cédula emitida por el Rey Carlos III de España, el 8 de septiembre de 1777.

Capitanía General de Venezuela 1777: Las provincias existentes para el momento de la creación y organización de la Capitanía General de Venezuela eran, aparte de la Provincia de Venezuela serían:

Provincia de Trinidad, creada en 1532, por el conquistador Antonio Sedeño, y originalmente bajo la jurisdicción de Santo Domingo, posteriormente a su incorporación a la Capitanía General, fue atacada por una flota inglesa, que obtuvo la rendición de la plaza, del gobernador de la isla, en el año 1797, y fue reconocida su ocupación por Tratado de Amiens en el año 1802.

Provincia de Cumaná, está reunió a las anteriores provincias o gobernaciones de Nueva Andalucía y Paria, en una única entidad, la misma fue originalmente dependiente de la Real Audiencia de Santo Domingo a partir del año 1569, hasta que fue sujeta a la jurisdicción del Virreinato de la Nueva Granada, de 1749 a 1777.

Provincia de Margarita, la isla fue una provincia hasta el año 1600, cuando pasa a depender directamente de la Corona Española hasta 1777.

Provincia de Guayana, también conocida como Provincia de Angostura, y fundada en el año 1591.

Provincia de Maracaibo, formada en 1740, con la unión de las anteriores provincias de La Grita y Mérida.

La autoridad de la Capitanía General abarcaba los asuntos de índole política, militar y económica, de todas las anteriormente señaladas provincias; sin embargo, las mismas continuaron dependiendo judicialmente de la Real Audiencia de Santo Domingo, y sus gobernadores eran nombrados directamente por la Corona Española.

La influencia de Caracas como ciudad central de gobierno oficial, y residencia del Gobernador en un área que abarcaba económicamente varias otras gobernaciones como la de Nueva Andalucía, Mérida o Guayana, influyó finalmente para integrar todo el conjunto de provincias y gobernaciones del área de Venezuela alrededor de la Gobernación de Caracas.

La economía colonial de Venezuela giró alrededor de la exportación de cueros, trigo, tabaco y cacao, con auges en diferentes épocas, siendo este producto, el cacao tan apreciado en el exterior por su finura, aroma y calidad que impulsó durante los dos siglos finales de la etapa colonial el desarrollo económico, y generó una casta ilustrada de descendientes de los conquistadores, conocida como los mantuanos, que basó su riqueza y poder en este producto durante esos 2 siglos.



Desarrollo del territorio venezolano a través del período colonial (1508- 1811)

Siglo XVI:Hacia 1523 una ciudad castellana en el oriente de Venezuela, con el nombre de Nueva Cádiz de Cubagua florece en dicha isla de Cubagua, a base de la enorme extracción de perlas de sus aguas y luego con el comercio esclavista de indios de toda la costa firme cercana.

Esta efímera ciudad, fue sin embargo la más sólida de cuantas se construyeron en ese siglo en Venezuela, pues estaba toda ella hecha de calicanto, tejas y piedra, por la riqueza que generaba la explotación perlifera. Duró poco como establecimiento poblado castellano, hasta 1542, en que se la abandona en favor de la cercana Isla de Margarita, por la extinción final de los ostrales de sus aguas, y calamidades naturales como un posible temblor y un seguido huracán en esos años. No obstante su influencia como ente irradiador de presencia castellana en el territorio y de base para expediciones al interior del mismo fue notable.

El siglo XVI vio el nacimiento posteriormente, de forma más o menos espasmódica y con muchas vicisitudes de ciudades castellanas definitivas y estables, tales como Coro (1527), Maracaibo (1578), Barquisimeto (1552), Mérida (1558), Trujillo (1558), El Tocuyo (1545), Valencia (1553), Barinas (1597), Caracas (1568), Cumaná (1569), Carora, La Asunción y San Tomé, en la Guayana.

A fines del siglo XVI ya el orden colonial estaba bien establecido y funcionaban en debida forma las instituciones coloniales castellanas, como el Cabildo, la Iglesia, la Real Hacienda y el régimen de encomienda indígena. En 1576 el gobernador se establece en Caracas, por su buen clima y estar defendida de piratas por la serranía costera que la separa del litoral, ciudad donde residirá, haciendo a ella en adelante la capital del país. En 1584 se mudan a Caracas contadores de la Real Hacienda y para esa época ya reside allí el obispo.

El comercio del trigo florece, así como la ganadería, la minería de extracción aurífera y la curtimbre de los cueros para la exportación. Se importan esclavos para las plantaciones y el servicio doméstico.

Siglo XVII:El siglo XVII ve el surgimiento del cacao (1615) como un gran producto de exportación, así como la caña de azúcar, el tabaco, la sal y los cueros. El trigo decae hacia el consumo interno, por aumento poblacional.

Se ordena la fundación hacia 1618 de pueblos de doctrina para recoger a los indios y nacen así pueblos como Turmero, Guarenas, Choroní, Petare, Baruta, La Victoria, Cagua, San Mateo, Santa Lucía, El Valle, Antímano, etc., impulsados por orden real y localmente por acción del obispo y el gobernador, acatando dicha orden.

Las ciudades costeras se fortifican ante el auge pirata. Se construyen fortalezas como la de Araya en el oriente (1622-1646), Pampatar y Santa Rosa en Margarita, San Antonio en Cumaná o San Carlos de la Barra, en la entrada del Lago de Maracaibo. Maracaibo es asaltada por piratas en 1642, y luego repetidamente en otras ocasiones, así como Gibraltar, en el propio lago, Trujillo, Margarita, Cumaná y Margarita.

La Catedral del Obispado se muda en 1637 de Coro, en donde residía desde 1530, a Caracas y las misiones como institución de varias órdenes como la de los franciscanos y jesuítas comienzan a ejercer su labor pobladora, ordenadora y evangelizadora en todo el territorio, a partir de la segunda mitad del siglo XVII.

El así llamado terremoto de San Bernabé ocurrido en junio de 1641 destruye la mayor parte de las edificaciones de Caracas y poblaciones cercanas. Enfermedades contagiosas tales como el cólera, el sarampión, la Peste Negra y la gripe, atacan en varias ocasiones las poblaciones castellanas, produciendo estragos entre los indios, esclavos y españoles. Una de las más graves ocurrida en 1657, que produce muchos fallecidos en Caracas y otras ciudades.

Hacia 1780 se extingue por etapas la institución de la Encomienda de Indios.

Siglo XVIII:El siglo XVIII ve la llegada de la Compañía Guipuzcoana, o Compañía de Caracas, que se establece en 1728 y deviene en un ente monopolizador del comercio del cacao y de la venta de productos importados directamente de España, tales como vinos, trigo, telas y hierro, eliminando tanto para los productores como para los consumidores locales la posibilidad de acceder a otro mercado, lo cual genera enormes fricciones sociales y animadversión de productores y comerciantes criollos en contra de dicha compañía, sus medidas y sobre todo, sus prácticas con respecto a la fijación de precios de las mercancías.

Sin embargo, el establecimiento de la Compañía trae también beneficios, impulsando -por su propio interés- el desarrollo o mejora de la infraestructura de puertos locales, tales como Puerto Cabello, Maracaibo, Coro y La Guaira, así como el resguardo de toda la costa desde el río Esequibo gasta la Goajira, al occidente, y su defensa en contra de contrabandistas que saboteaban su monopolio. Se requisan barcos, se revisan paquetes y caletas marinas y se crean alcabalas de aduana y control. Sus prácticas monopólicas y excluyentes produjeron varias revueltas, siendo una de ellas la liderada por el zambo Andresote, en San Felipe, en 1735. Sin embargo, la más relevante ocurrió en Barlovento, extendiéndose después hacia Caracas, entre 1748 y 1752, la cual estuvo liderada por el cosechero local de origen canario Juan Francisco de León y a la cual se plegaron todos los sectores marginados por las prácticas de la Compañía Guipuzcoana, incluyendo esclavos, pardos y canarios, por lo cual adquirió tintes de revolución social. Ambas fracasan por falta de apoyo de la élite criolla local, que decide plegarse a la Corona.

A mediados del siglo XVIII se fundan ciudades como Angostura, en el Orinoco, y San Fernando de Apure, y crecen otras como San Carlos, Calabozo y San Cristóbal, en los Andes.

En 1728 el escritor mantuano José de Oviedo y Baños escribe una Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela, que hasta hoy es un clásico de las letras y la Historia nacional.

Los jesuitas son expulsados hacia 1766, al igual que en el resto de América por orden real.

En 1777 se produce la integración de las varias provincias en la así llamada Gobernación de Venezuela y luego en la Capitanía General de Venezuela, que constituye esencialmente desde entonces el actual territorio de la nación. El libre comercio se instaura y se extingue en esa década la Compañía Guipuzcoana.

A fines de siglo se crea la Real Audiencia de Caracas, con jurisdicción judicial para conocer de los pleitos en segunda instancia, que sustituye en esa función a la antigua Audiencia de Santo Domingo.

Varias tímidas intentonas de emancipación se producen, una de ellas liderada por el ex esclavo José Leonardo Chirino en Coro, y otra por los criollos Manuel Gual y José María España y el español Juan Bautista Picornell influenciados por las ideas de la Revolución francesa, establecidos en La Guaira, denominada la Conspiración de Gual y España. Sus cabecillas son presos y algunos ahorcados en la Plaza Mayor de Caracas en 1799.

 

A lo largo del siglo XVIII, insurrecciones de carácter individual o colectivo habían manifestado el descontento de los venezolanos por los abusos y gravámenes a que eran sometidos por las autoridades españolas, quienes consideraban a los habitantes de las colonias como súbditos de segunda.



Pero a finales del siglo XVIII, los levantamientos se alejaron de lo meramente social o económico y se inclinaron a lo político, materializándose con los actos de rebelión de José Leonardo Chirino en Coro (1795), de Gual y España en La Guaira y Caracas (1797), la expedición mirandina de 1806 y la conspiración de los mantuanos de 1808. Entre los factores más influyentes del cambio estuvo el deseo de poder de los criollos (que poseían estatus social y económico más no político), la declaración de Independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa y, sobre todo, el reinado de José I en España.

Por otro lado, había gran malestar por las restricciones comerciales que España imponía en las colonias, las cuales no podían comerciar entre sí y mucho menos con otras naciones, y que debido a las guerras internacionales de finales del siglo XVIII habían disminuido el flujo de la plata que solía llegar desde México. Además, otro motivo de irritación entre los venezolanos era el monopolio para el comercio de harinas que el ministro español Manuel Godoy le había concedido a su cuñado Miguel de la Grúa Talamanca, marqués de Branciforte y corrupto ex-virrey de México, y que éste ejercía en Venezuela a través de su agente Francisco Caballero Sarmiento.

A pesar de todo esto, lo que eventualmente sería el movimiento independentista, fue una reacción a favor de España después que Napoleón Bonaparte forzara la doble abdicación de Carlos IV y Fernando VII en 1808 y entregara la corona a su hermano José Bonaparte. La ocupación napoleónica de España fue rechazada por gran parte del pueblo, el cual se organizó en Juntas Regionales dirigidas por la Junta Suprema Central y Gubernativa del Reino, órgano que gobernó en nombre de Fernando VII que era prisionero de Napoleón desde la abdicación.

Estas noticias llegaron a La Guaira el 14 de julio, a bordo del bergantín de guerra francés Serpent, y en ellas no solo se anunciaba el ascenso de José I al trono de España y de las Indias, sino que también se ordenaba reconocerlo como tal. Cuando se difundió en Caracas la noticia, una manifestación recorrió las calles vitoreando a Fernando VII como legítimo rey de España y gritando contra Napoleón y los franceses.

Siguiendo el ejemplo español, el Gobernador y Capitán General se rehusó cumplir las órdenes de Madrid (ahora en poder de los franceses) y el sector económico-social más poderoso de la ciudad intentó constituir una "Junta a ejemplo de la de Sevilla" que rigiese los destinos de la Capitanía General de Venezuela. El complot es conocido como la Conspiración de los Mantuanos y aunque no duró, este sirvió de trampolín para que la ciudad se convirtiera en foco de insurgencia y pensamientos independentistas.

El 19 de abril de 1810

En 1810, el ánimo de los venezolanos se vio revitalizado con los nuevos acontecimientos en España. La ocupación de Napoleón en 1808 comenzó lo que hoy se conoce como la Guerra de Independencia de España, la cual era comandada del lado español por la Junta Central. Debido a la superioridad del ejército francés, la Junta estuvo en constante movimiento y evolución y el 29 de enero pasó a denominarse el Consejo de Regencia de España e Indias con sede en la Isla de León (hoy San Fernando, Cádiz), uno de los pocos territorios no ocupados por los franceses.

Bajo la dirección de este Consejo, se organizó una Asamblea Constituyente con representantes de toda España para elaborar un cuerpo legislativo que rigiera al país tras la derrota de Napoleón, y al que la desaparecida Junta había invitado a las colonias en América con una proclama a los americanos españoles. En el marco de la guerra contra Francia, la Junta otorgaba a las colonias "los mismos derechos y prerrogativas que a la metrópoli", y elevaba a sus habitantes "a la dignidad de hombres libres". También, y sin percibir las consecuencias, la Junta escribió que "al pronunciar o al escribir el nombre del que ha de venir a representaros en el Congreso Nacional, vuestros destinos ya no dependen ni de los Ministros, ni de los Virreyes, ni de los Gobernadores; están en vuestras manos". Todas estas declaraciones, en vez de ganar el apoyo de los americanos, impulsó los ánimos que finalmente llevaron a la revolución del 19 de abril de 1810.

Para esa fecha, en Caracas se creía a España completa e irremediablemente ocupada por Francia, rumores que el Capitán General Vicente de Emparan y Orbe trató de eliminar con un manifiesto publicado en la Gaceta de Caracas del 13 de abril, pero que sólo empeoró la situación al revelar que desde hacía 2 meses no recibía noticias de Europa. Esta incertidumbre terminó el 17 siguiente con la llegada a La Guaira de un buque español con comisionados del Consejo de Regencia, quienes trajeron noticias sobre la situación en España, que a la par estaba casi completamente en poder de Francia.

Ante esta situación, el 18 de abril se reunieron en Caracas los partidarios de crear una Junta como las de España, que gobernara al país en nombre de Fernando VII en vez del de Napoleón (que sabiéndolo o no era lo que hacía Emparan) y decidieron que el día siguiente, Jueves Santo, era una buena ocasión para enfrentar públicamente al Capitán General, que debía presentarse en la Catedral de Caracas para las celebraciones. Temprano en la mañana, los miembros del Cabildo llamaron a Emparan para que se reuniera con el ellos en la sede del organismo (actual Casa Amarilla), y al llegar fue sorprendido con una sesión extraordinaria que solo el tenía la facultad de instalar y cuya legitimidad aceptó al participar en ella.

Inmediatamente se le interrogó sobre la situación en España y se le instó a crear una Junta en Venezuela presidida por el Capitán General por la ausencia de un gobierno legitimo en Madrid, pero Emparan argumentó que si había gobierno legitimo y que el mismo estaba en manos de la Regencia. A esto los venezolanos respondieron que la legitimidad de la Regencia estaba en duda ya que la misma no había sido elegida por el pueblo español como la Junta Central, pero Emparan ignoró los comentarios y, cerca de las nueve de la mañana, anunció su retiro para dirigirse a la iglesia.

Al llegar a la Catedral, los gritos de la muchedumbre allí reunida lo obligaron a regresar al Cabildo, donde la sesión se extendió por varias horas y con la presencia de otras autoridades españolas, miembros del clero, y de los revolucionarios. La discusión fue inútil y finalmente el presbítero chileno José Cortés de Madariaga pidió la renuncia del Capitán General. Para restar validez a la propuesta, Emparan se asomó al balcón que veía a la Plaza Mayor (hoy Plaza Bolívar), y en un histórico acto de torpeza preguntó a la multitud allí reunida si estaban contentos con su gobierno. A sus espaldas, el presbítero señaló al pueblo que dijeran que no, y tras una rotunda negativa, el mandatario español se limitó a responder: "¡Pues yo tampoco quiero mando!".

Su puesto fue ocupado por una Junta de Gobierno (que al comienzo se declaró "protectora de los derechos de Fernando VII") e inmediatamente se privó de mando a las autoridades españolas, se eliminaron los impuestos de alcabala sobre comestibles, el derecho de exportación, el tráfico de esclavos y se declaró la libertad de comercio. El acta redactada el mismo 19 de abril fue firmada por todos los asistentes al Cabildo extraordinario, tanto españoles como venezolanos, y fue leída por los escribanos Fausto Viaña y José Tomás Santana en varios sitios de la ciudad. Al día siguiente, los 2 presidentes del Cabildo, José de las Llamozas y Martín Tovar Ponte, dirigieron una proclama a los habitantes de Venezuela en el que informaron de lo sucedido el 19, criticaron la Regencia de Cádiz y reafirmaron la lealtad a Fernando VII.

Si bien el 19 de abril de 1810 no se declaró la independencia, ese día se dio el primer paso hacia ella, con la posterior organización del primer congreso de Venezuela el 2 de marzo y la instauración del triunvirato ejecutivo de Cristóbal de Mendoza, Juan de Escalona y Baltasar Padrón, quienes declararon la independencia el 5 de julio de 1811.

Primera República

Artículo principal: Primera república Con el nombre de Primera República se conoce en la historiografía venezolana el período transcurrido entre el 19 de abril de 1810 y el 30 de julio de 1812. Hubo cuatro campañas bélicas durante este periodo: La campaña de Coro (1810), la campaña de Valencia (1811), la campaña de Guayana (1811) y la campaña de Occidente (1812).

La campaña de Coro

Fue dispuesta por la Junta de Caracas antes de ser declarada la Independencia a fin de someter a Coro, que se había mantenido fiel a la Regencia española. A tal efecto, se formó una fuerza expedicionaria de unos 3000 combatientes bajo el mando del brigadier Francisco Rodríguez del Toro (Marqués del Toro). La campaña comenzó en la segunda quincena de mayo y tomó la vía de Caracas-Valles de Aragua-Barquisimeto-Carora-Urumaco-Coro. Entre las acciones principales están los combates de Aribanache (14 de noviembre) y Guedequis (4 de diciembre). Esta campaña no alcanzó el objetivo propuesto y para mayo de 1811 ya el Marqués del Toro había regresado a Caracas.

La campaña de Valencia

Fue la respuesta del gobierno a la insurrección que estalló en Valencia el 11 de julio de 1811, tras enterarse de la declaración de la Independencia. La disidencia había sido alentada principalmente por propaganda de los agentes del comisionado regio Antonio Ignacio de Cortabarría, residente en Puerto Rico. La campaña fue comandada por Francisco de Miranda y culminó en la capitulación de Valencia el 13 de agosto.



La campaña de Guayana

Con el objetivo de someter a los realistas de Guayana, la operación combinó fuerzas terrestres y navales procedentes de Cumaná, Margarita, Barcelona, Barinas y Caracas. Los realistas tomaron la iniciativa con ataques en Barrancas y Soledad, pero fueron derrotados en la acción del Caratal el 28 de septiembre de 1811. La ofensiva de los republicanos, por tierra y el río Orinoco, se inició en febrero de 1812 y logró sitiar Angostura, pero el 26 de marzo los realistas los obligaron a retirarse a la vez que los buques realistas derrotaban en el sitio de Sorondo a la escuadrilla republicana. Esto puso fin a la campaña.



La campaña de Occidente

Se originó en Carora por las actividades levantiscas de Juan de los Reyes Vargas y Andrés Torrellas a favor de los realistas. El gobernador de Coro, brigadier José Ceballos, envió una columna comandada por el capitán de fragata Domingo de Monteverde para apoyarlos, quien después de someter a Barquisimeto, Carora, San Carlos y otros pueblos, siguió camino a Valencia.

Francisco de Miranda marchó nuevamente desde Caracas para neutralizar la ofensiva de Monteverde, pero en Guacara la presión de los realistas lo obligaron a replegarse en La Cabrera y a fortificar El Portachuelo de Guaica, al sur del lago de Valencia. Estos puntos fueron tomados por los realistas y gracias a la entrada del realista Eusebio Antoñanzas por San Juan de los Morros y Villa de Cura, Miranda tuvo que retirarse a La Victoria.

Allí Monteverde lanzó dos ataques contra los republicanos y en ambos fueron rechazados. Pero la defección de Puerto Cabello el 30 de junio de 1812, la rebelión de los esclavos barloventeños y la marcada inclinación de importantes áreas del país en favor de la causa realista, dieron la ventaja a Monteverde, quien impuso a Miranda la capitulación de San Mateo el 25 de julio. Mediante este acto fue desconocido cuanto se había hecho después del 5 de julio de 1811 y Monteverde se erigió como capitán general de Venezuela. La persecución que se produjo posteriormente produjo la emigración de muchos de los revolucionarios hacia Trinidad y Cartagena de Indias.

A comienzos de 1813 los que estaban en Trinidad desembarcaron en Güiria, y bajo el mando de Santiago Mariño tomaron Maturín, Cumaná y otras poblaciones. El grupo de Cartagena, con Simón Bolívar a la cabeza, llevó a cabo la Campaña Admirable, la cual se inició en San Antonio del Táchira el 14 de mayo de 1813 y concluyó en La Victoria el 4 de agosto con la capitulación de las autoridades realistas de Caracas. Con la entrada de Bolívar en esta ciudad el 6 de agosto de 1813 se inició la Segunda República, que concluyó el 11 de diciembre de 1814 con la derrota republicana en el combate de Maturín.

Segunda República

Artículo principal: Segunda república Durante este período se organizó la administración del Estado siguiendo los criterios de Francisco Javier de Ustáriz y algunas decisiones del Libertador sobre el gobierno central, el régimen militar, la hacienda pública, la administración de justicia, las relaciones eclesiásticas, el régimen municipal y las relaciones exteriores.

Las acciones militares más notables fueron las de Mariño en oriente, la Campaña Admirable y las batallas de Niquitao, Taguanes, Bárbula, Vigirima, Araure, primera de Carabobo y segunda de La Puerta. Tras el triunfo de los realistas en el centro y occidente del país, los republicanos se retiraron a oriente, donde finalmente acabó la Segunda República.

En los 17 meses siguientes hubo poca actividad bélica por la emigración de Bolívar y otros jefes de la revolución, y la llegada de un refuerzo de 10000 soldados en abril de 1815 al mando de Pablo Morillo. La lucha se mantuvo activa gracias al trabajo de Juan Bautista Arismendi, Francisco Esteban Gómez, José Tadeo Monagas, Pedro Zaraza, Manuel Cedeño y José Antonio Páez, mientras Bolívar buscaba apoyo para sus planes en el exterior. En este periodo de baja intensidad, Páez organizó al que sería el ejército de Apure, cuyo dominio del bajo Apure sería de gran ventaja estratégica durante la guerra.

Con la ayuda proporcionada por Haití, Bolívar condujo a las costas venezolanas 2 expediciones. La primera llegó a Juangriego el 3 de mayo de 1816 tras vencer a dos buques realistas frente a Los Frailes. En Villa del Norte (actual Santa Ana, Margarita), Bolívar es proclamado líder de la revolución y el 6 de mayo se sanciona la unidad de Venezuela, eliminándose la división que existía entre Oriente y Occidente. El 1 de junio Bolívar tomó Carúpano y el 6 de julio desembarcó en Ocumare, desde donde dirigió una campaña contra los Valles de Aragua. Esta operación fracasó y lo obligó a huir nuevamente a las Antillas.

Después de la partida de Bolívar, el resto de la expedición inició la retirada hacia el oriente del país bajo el mando del general Gregor MacGregor. Después de la victoria de los republicanos en la batalla de El Juncal el 27 de septiembre de 1816, el general de división Manuel Piar tomó el mando de las tropas y se trasladó a Guayana, donde operaba el coronel Manuel Cedeño.

La segunda expedición de Bolívar desembarcó en Barcelona el 31 de diciembre de 1816. Allí estableció su cuartel general e comenzó a planear una campaña contra Caracas con las fuerzas que operaban en Apure, Guayana y Cumaná. Una serie de inconvenientes suspendió la campaña y, en marzo de 1817, Bolívar se trasladó a Guayana y se hizo cargo de las operaciones contra el ejército de Miguel de La Torre. Con la retirada de los realistas de Angostura el 17 de julio de 1817 y de Guayana la Vieja el 3 de agosto de 1817, quedó liberada la provincia de Guayana.

Allí estableció Bolívar su cuartel general y también el gobierno de la Tercera República.

Tercera República

Artículo principal: Tercera república El establecimiento del gobierno en Guayana convirtió a esa provincia en origen de importantes campañas. En la primera mitad de 1818 se llevó a cabo la del centro, que aunque no alcanzó sus objetivos, permitió al Libertador evaluar el poder de los realistas y la capacidad del ejército republicano. Entre las acciones notables de esta operación están la batalla de Calabozo y toma de San Fernando, la penetración de Bolívar en los valles de Aragua y su derrota en Semén.

El 15 de febrero de 1819 se instaló en Angostura el segundo Congreso de Venezuela, un suceso significativo debido al apoyo que obtuvo en el ámbito internacional y que se tradujo en la llegada de combatientes europeos, principalmente británicos e irlandeses, junto a material de guerra y suministros desde Europa, Estados Unidos y las Antillas. Este logro inició un período de éxitos para los republicanos que incluyó la campaña libertadora de Nueva Granada de 1819 y la destrucción de la tercera división realista, al mando de José María Barreiro, en la batalla de Boyacá del 7 de agosto. De regreso a Venezuela, Bolívar creó la República de Colombia el 17 de diciembre de 1819, la cual se favoreció del alzamiento constitucionalista de Rafael del Riego en Cabezas de San Juan (Sevilla) el 1 de enero de 1820. Riego era comandante de uno de los batallones de la expedición que se preparaba desde 1819 para sofocar la sublevación de las colonias en América, y que estaba compuesta por unos 24000 hombres, 94 piezas de artillería y unos 250 buques, 46 de ellos de guerra.

La revolución de Riego impidió la salida de estas fuerzas e impuso a Fernando VII la Constitución española de 1812, por la cual la Corona ordenó a sus funcionarios en América el cese de las hostilidades y la búsqueda de una reconciliación. Las gestiones de los realistas en Venezuela condujeron a la celebración del Armisticio de Trujillo y el Regularización de la Guerra, mediante el cual quedó derogado el decreto de guerra a muerte emitido por Bolívar en 1813.

La entrada de tropas republicanas en Maracaibo el 29 de enero de 1821, después del pronunciamiento de esta ciudad en favor de la causa de la República, fue considerada por los realistas una violación de lo pautado en Trujillo 2 meses antes, y fue causa para la ruptura del Armisticio. El 28 de abril se reanudaron las hostilidades y comenzó la campaña que culminó con la batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821. Los restos del ejército realista, bajo el mando del mariscal de campo Miguel de la Torre, se refugiaron en Puerto Cabello. Bolívar siguió a Caracas y tomó posesión de la ciudad después de la capitulación del coronel José Pereira. Una vez restablecidas en Caracas las instituciones de la República, Bolívar partió a fines de 1821 hacia el sur, donde completó la libertad de Nueva Granada, Quito y Perú entre 1822 y 1824.

Sin embargo, en Venezuela los realistas todavía controlaban Puerto Cabello y Cumaná, por lo abrigaran esperanzas de retomar el país. Con ese propósito, la Torre envió una fuerza al mando del coronel Juan Tello para apoyar la insurrección realista del coronel Pedro Inchauspe en la provincia de Coro. También preparó una expedición similar a Cumaná y mandó a los coroneles Alejo Mirabal y Antonio Ramos a organizar guerrillas en los llanos.

La liberación de Cumaná el 16 de octubre de 1821 por José Francisco Bermúdez inutilizó la ayuda de la Torre, y las acciones en los llanos terminaron con la aprehensión y muerte de Mirabal y Ramos. Sólo en la provincia de Coro la Torre tuvo éxito, logrando la capitulación de los republicanos el 9 de enero de 1822. El 4 de agosto de ese año la Torre partió para Puerto Rico, dejando al frente de las tropas realistas al mariscal de campo Francisco Tomás Morales, quien se propuso consumar la reconquista de Venezuela.

Aprovechando el éxito en Coro, Morales rompió el cerco de Puerto Cabello y se dirigió a Valencia pero fue rechazado en Naguanagua y tuvo que regresar a la costa. El 24 de agosto se embarcó con 1200 hombres rumbo a la Guajira, y comenzó a una campaña que logró tomar Maracaibo. Pero tras triunfo republicano en la batalla naval del 24 de julio de 1823, los realistas quedaron reducidos de nuevo a Puerto Cabello, la cual fue sitiada por tierra y por mar, hasta el 8 de noviembre del mismo año, cuando las fuerzas de José Antonio Páez le impusieron una capitulación.

A partir de 1821 a 1831 Venezuela formo parte de la GRAN COLOMBIA

Gran Colombia es el nombre dado en historiografía a un extinto y enorme estado suramericano que fue creado en 1821 por el congreso reunido en la ciudad de Cúcuta con el nombre de República de Colombia. Dicho término se emplea para distinguirla de la actual Colombia, que para ese entonces se llamaba Nueva Granada.

Esta República existió (jurídicamente) entre 1821 y 1831, y se configuró a partir de la unión de las anteriores entidades coloniales denominadas Virreinato de la Nueva Granada, Capitanía General de Venezuela y Presidencia de Quito, al igual que la Provincia Libre de Guayaquil. Su superficie correspondía a los territorios de las actuales repúblicas de Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá así como a pequeñas porciones de terreno que hoy pertenecen a Costa Rica, Perú, Brasil, Guyana y Nicaragua.

Si bien se habló de la creación de este Estado en el Congreso de Angostura (1819), éste hecho no vio la luz hasta que ocurrió el Congreso de Cúcuta (1821), donde se redactó la Constitución con la cual se implementó y reglamentó.



La Gran Colombia se disolvió a finales de la decada de 1820 e inicios de la de 1830, por las grandes diferencias políticas que existían entre partidarios del federalismo y el centralismo, así como por las tensiones regionales entre los pueblos que integraron la República.


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