Introducción



Download 224.51 Kb.
Page1/4
Date conversion13.05.2016
Size224.51 Kb.
  1   2   3   4
Elsa Támez

La razón utópica de Qohélet

http://www.dei-cr.org/EDITORIAL/REVISTAS/PASOS/52/Archivos_52/Pasos52_2.doc


Introducción


En la década de los noventa, la insistencia de trabajar el tema de la esperanza, revela la situación de crisis de la esperanza y de la necesidad de reconstruir la utopía. Esto ocurre especialmente en sectores mestizos y blancos de nuestro continente latinoamericano1, y sobre todo entre los intelectuales.

Según Franz Hinkelammert, la desesperanza presente ha sido un trabajo sistemático de la ideología del capitalismo, se trata de una estrategia que busca crear "una anticultura de desesperanza". Y es que tener esperanza en un futuro distinto y mejor es una amenaza para la estabilidad del sistema capitalista actual, que cree que su realización va ya rumbo directo a la sociedad perfecta2. El es la esperanza de todos, y crear otras esperanzas es estar contra la única esperanza factible. Por eso no hay que tener otras expectativas, sino vivir la espera (con sus respectivos reajustes) de la esperanza prometida. Si esto es así, la reflexión sobre la utopía es una tarea impostergable para quienes deseen buscar nuevas realidades de vida para todos.

Por otro lado, la razón de vivir o el sentido de la vida es uno de los interrogantes más profundos y reiterativos que los seres humanos se han hecho a través de los siglos. Correlato de este interrogante es el esfuerzo, vano muchas veces, por conocer los acontecimientos futuros de la historia, e incluso lo que sucederá más allá de la existencia terrenal. La pregunta por la razón de vivir no es una preocupación filosófica, corresponde al deseo de vivir con dignidad frente a los desafíos conflictuales, sean económicos, culturales, sociales o políticos.

Parece ser que cuando el futuro se torna angustiosamente impenetrable, la utopía se oculta; su configuración no da lugar. Y a más imposibilidad de crear la utopía. menos posibilidad de realización humana acontece. A más imposibilidad de realización humana, menos posibilidad de configurar la sociedad deseada.

Un libro de la Biblia, llamado Eclesiastés o Qohélet, escrito aproximadamente en la segunda mitad del siglo III a. C., bajo el imperio de los tolomeos, expone esta proble-mática. Para el narrador, angustiado por su incapacidad de conocer el futuro, nada hay nuevo bajo el sol; toda la realidad la experimenta como un gran vacío; la muerte es una realidad inevitable y, como contra Dios no se puede contender, porque él es más fuerte y hace lo que le place, exhorta a que se aprovechen los momentos felices del presente: el comer y el beber con alegría en medio del trabajo agobiante. Esta manera de aproximarse a la historia es extraña en la historia bíblica de la salvación, desbordante de promesas mesiánicas y esperanzas. ¿Qué significa esta manera "qoheletiana" de afrontar la realidad de la incertidumbre? ¿Será válida esta propuesta para nuestros días? ¿Cómo se puede interpretar su propuesta y por que la propone? Estas son algunas de las preguntas que nos hacemos al ir analizando el texto mencionado.

Vamos, entonces, a intentar adentrarnos en la proble-mática de la utopía a partir de la experiencia del sabio Qohélet. Reflexionaremos sobre su percepción de la realidad, su horizonte utópico implícito, el enigma Dios. la participación de los tiempos, y las posibles alternativas que ofrece para salir al paso; tal vez encontremos en este libro canónico alguna palabra crítica que nos ayude a entender mejor ciertas situaciones y actitudes actuales, que acontecen cuando los horizontes se cierran. Escogemos este libro de la Biblia porque su autor es el único “que abandona la visión bíblica de la historia entendida como proyecto divino en desarrollo progresivo lineal, ‘mesiánico'" 3. Qohélet se sale de los cánones cuando su realidad lo exige



1. El mundo bajo la mirada de Qohélet: nada es nuevo bajo el sol

1.1. Todo es hebel

Ei principio y el final de su obra literaria marcan su percepción del mundo4. La anuncia al inicio "Vanidad de vanidades, --- dice Qohélet, todo es vanidad", y concluye con la misma frase. Entre el principio y el final el narrador se bate consigo mismo por medio de monólogos, a veces intensos, intentando descifrar el sentido de una vida sin sentido. Al inicio dibuja de inmediato su percepción, simbólicamente, con este poema que causa náuseas al lector.

Generación va, y generación viene;

mas la tierra siempre permanece.

Sale el sol, y se pone el sol,

y se apresura a volver

al lugar de donde se levanta.

El viento tira hacia el sur, y rodea al norte;

va girando de continuo,

y a sus giros vuelve el viento de nuevo.

Los ríos todos van al mar,

y el mar no se llena;

al lugar de donde los ríos vinieron,

allí vuelven para correr de nuevo.

Todas las cosas son fatigosas,

cuanto nadie podría decir:

no se sacia el ojo de ver,

ni el oído de oír5 (1.4-9).

Los giros cíclicos del sol, del viento y de los ríos no sólo describen la falta de novedad y lo previsible, sino que los significantes del texto hacen reaccionar el cuerpo del lector, como produciéndole mareos y ganas de vomitar por las volteretas imparables. Esta sensación de malestar de Qohélet es producida por su percepción del mundo; y hace que los lectores también la sientan. Qohélet la llama con el término hebreo hebel. Toda su realidad vivida, observada y reflexionada es calificada como hebel. Las versiones en español traducen el termino por "vanidad", pero esta palabra no da razón exacta de lo que el narrador quiere describir. Hebel significa en hebreo "vacío", "soplo". El matiz exacto depende del contexto, puede significar "inconsistente", "pasajero", "fugacidad", "sombra", "inútil", "absurdo". En Qohélet se utiliza como un juicio negativo fundamentado por la experiencia6. Tal vez acepciones más triviales de nuestro medio y menos abstractas, como "cochinada" o "porquería", o "mierda", podrían expresar mejor el malestar que le produce a este narrador protagonista lo que acontece bajo el sol7.


El superlativo reiterativo del versículo 2 del capítulo 1 se leería así: "Una gran 'porquería' --- dice Qohélet, una gran 'porquería', todo es porquería". Ravasi prefiere traducir el superlativo hebreo por "un vacío inmenso"8. En cieno sentido ese sentimiento de vacío, de "hueco en el estómago", es lo que produce una realidad percibida como porquería, donde aparentemente no se pueden cambiar los rumbos de la historia, ni se ven señales de posibilidad de realización humana.

1.2. La confabulación de los tiempos

La visión del tiempo en Qohélet será la clave de lectura que le permitirá respirar con cierta serenidad y hacer llevadera, con menos angustia, la vida en medio del vacío inmenso, o de "el gran hebel". Para lograr discernir que todo tiene su tiempo y su hora, tiene que dar una lucha inconsciente contra los tiempos presente, futuro y pasado, pues parece que estos se han confabulado contra cualquier posibilidad estructural de encontrar una vida digna para todos, que valga la pena vivirla. Ni en el presente, ni en el futuro ni en el pasado, halla Qohélet un asidero a que aferrarse para configurar una utopía atractiva y depositar su fe en ella. No hay novedad bajo el sol.

El presente es hebel, es vano, es frustración total, como cuando una nuez apetitosa es partida para saborearla y resulta vana.

El futuro no vislumbra nada nuevo, no hay por que luchar, ni señales de victoria, pues todo resulta infructuoso. Como si las nueces fueran transparentes y se evidenciara su estado de vanas. El futuro es sofocado por la afirmación de que todo lo que acontecerá es lo mismo que ha acontecido, además de que los sucesos caerán en el olvido 9 Las visiones mesiánicas del segundo Isaías, pronunciadas para el regreso del exilio en Babilonia, no son distinguidas por el ojo de Qohélet, se esfumaron. Además, está convencido de que nadie es capaz de conocer el futuro.

No hay memoria del pasado. Las acciones maravillosas del Dios liberador de la esclavitud en Egipto, narradas para ser recordadas de generación en generación, también

han caído al olvido. No hay recuerdo de haber disfrutado de nueces de buena calidad. No hay diferenciación de tiempos, ni discordia entre ellos. (Pareciera que la historia está suspendida o en estado de coma, mientras Palestina fue pasando de propiedad del imperio de Babilonia, al imperio Persa, y ahora al imperio de los helenistas tolomeos). Solamente quedan interrogantes exigentes de respuestas negativas.


¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será.

¿Qué es lo que ha sido hecho?

Lo mismo que se hará;

y nada hay nuevo debajo del sol.

¿Hay algo de que se puede decir:

He aquí esto es nuevo?

Ya fue en los siglos que nos han precedido.

No hay memoria de lo que precedió,

*ni tampoco de lo que sucederá

habrá memoria en los que serán después (1.9-11).

Los horizontes están cerrados. Qohélet, por más que se esfuerce, no puede conocer el futuro, ni el bien del ser humano más allá del futuro; lo más que puede hacer es nuevamente interrogarse al respecto:
Porque ¿quién sabe cuál es el bien del ser humano en la

vida, todos los días de la vida de su hebel, los cuales él

pasa como sombra? Porque ¿quién enseñará al ser

humano qué será después de él debajo del sol (6.12).


Pues no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser,

¿quien se lo enseñará? (8.7).



  1   2   3   4


The database is protected by copyright ©essaydocs.org 2016
send message

    Main page